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Comer y amar en Lavapiés: la guía de barrio eat&lo...

Comer y amar en Lavapiés: la guía de barrio eat&love

De un barbero marroquí a un café de especialidad. Lavapiés de nuestros corazones: es pasar un fin de semana contigo y volvemos a vivir. Porque otra cosa no, pero el ansia viva de jolgorio que nos generas es digna de estudio. Y es que tu solera nos atrae como un imán. Finde sí, y finde también. Esperando nos tienes a que llegue el sábado y podamos salir de la cueva en busca de tu primer rayo de sol y de tu último vermut con olivas del día (sea la hora que sea). Eres un auténtico hervidero de ideas, culturas y libertad. ¿Y lo mejor de todo? En los tiempos que corren, aún conservas tu alma de barrio -muy barrio- y proteges tu esencia hasta el final. Hoy, eat&lover, te llevamos de paseo por uno de nuestros barrios favoritos de Madrid: Lavapiés. El punto multicultural más ardiente de la capital. Porque venir aquí a comer, beber y amar (y todo lo que se te ocurra) siempre es un placer. ¿Estás listo? Coge las gafas de sol, que nos vamos 🙂

P.D. ¡No te pierdas el mapa al final del post para encontrar nuestras recomendaciones fácilmente!

Ver&love – Qué ver y hacer en Lavapiés

‘Turisteos’ o ‘moderneos’ a parte: como cada barrio de Madrid, en Lavapiés se destilan ciertos planes que no debes pasar por alto bajo ningún concepto. Un ‘’Primero de Lavapiés’’ que todo buen pateante y cultureta debe conocer. Grábalo a fuego en tu memoria, amigo.

 

Visita la Biblioteca de las Escuelas Pías y encuentra las corralas

Tranquilo, no hace falta que lleves una mochila cargada de libros a la Biblioteca de las Escuelas Pías. Solo entra, observa y disfruta de la que probablemente sea una de las bibliotecas más bonitas de España. Escondida en el corazón de Lavapiés, esta biblioteca de la UNED (en las antiguas Escuelas Pías de San Fernando) se levantó con Carlos iii ”vivito y coleando”, y en 1795 tuvo la primera escuela de sordomudos de España. La Guerra Civil hizo de las suyas y se cargaron a golpe de ametralladora una de las torres, pero decidieron dejarla en ruinas como símbolo (y les ha quedado muy pintón, oiga!). Uno de nuestros lugares favoritos, pero que ahora mismo estará cerrado por mantenimiento. Atento por si suben la verja pronto, ¡es preciosa! Mientras tanto, pasea por las corralas del barrio (un tipo de vecindario ‘castizorro’ típico del viejo Madrid, con viviendas en formato ”galería” cuyas puertas dan todas a un mismo patio interior). Frente a la Biblioteca de las Escuelas Pías, ahí mismo en la Plaza de Agustín de Lara, tienes La corrala de Sombrerete. 

 

Empieza en el Guernica y termina con arte callejero

Si hay un plan ”nutritivo” en Lavapiés es el arte. En todas sus formas. Probablemente, el barrio con más galerías y artistas por metro cuadrado de la capital. Date un glorioso  paseo al sol por la calle Santa Isabel (sé fuerte, no pares en ningún bar a echar el vinito de media mañana) y llegarás al Reina Sofía, la casa madrileña de algunas de las obras más importantes de Zuloaga, Picasso, Miró y Dalí. Si ya has comido, ejecuta parada de rigor a por un café de verdad (de los de Hola Coffee) en la calle Doctor Fourquet y prepara las pupilas: ahí verás más de una decena de galerías de arte contemporáneo independiente. ¿Que quieres más? Mírate la agenda de La Casa Encendida, siempre tienen actividades y festivales molones que celebran para impulsar y dar visibilidad a las propuestas artísticas de los más jóvenes con talleres, charlas y cursos. Y si hace buen tiempo, súbete a la azotea: ahí el ‘buenrollismo’ -y los conciertos- está asegurado. Para terminar, puedes echar un vistazo a La Tabacalera (en la Antigua Fábrica de Tabacos de Madrid). Un día será una exposición de fotografía y al siguiente cualquier otro ”tinglao” que hayan montado, pero su recorrido grafitero es un clásico en el que echar la tarde. Y recuerda, ”moderno de pega”, si no tienes una foto en un grafiti de Lavapiés (con su posterior publicación ”postureta” en Instagram), no has estado en Lavapiés 😉

 

 

Cinéfilo, loco del teatro y de la música: tu edén está aquí

Porque ver y oír en Lavapiés siempre es un planazo, porque aquí todas las artes cobran otra dimensión. Su Ciné Doré es, de lejos, el más especial de Madrid: un tesoro que empezó como una lujosa sala de estrenos en los años 20 y ha terminado custodiando la sede de la Filmoteca Española. El ”momento teatro” viene capitaneado por el Pavón Teatro Kamikace, el Teatro Valle Inclán u otros como el Teatro del Arte, la Sala Mirador, el Espacio Cultural La Victoria o el Artistic Metropol (sala de cine que también impulsa películas independientes). Y, si lo que buscas en un rollo de teatro más informal o íntimo, apúntate bien La Escalera de Jacob (microteatro y ”copeteo” improvisado para salir de ahí haciendo ‘chirivitas’) o el Café la Viralata (música en directo, teatro y microteatro). ¿El colofón? El Teatro Circo Price. Un espacio inspirado en un circo fundado en 1853 que revive su historia en Ronda de Atocha con una programación de vértigo. Aunque hemos de confesarlo: siempre que nos dejamos caer por allí es para ver alguno de sus conciertos. Su formato circular le da magia a tutiplén y el sonido es perfecto. ¡Ah! Y si aún quieres más, te recomendamos darte un ‘paseín’ hasta Bajo el Volcán, una de las mejores tiendas de vinilos (aunque también tienen libros) de Madrid. Celebran el Record Store Day y se forman auténticas colas para comprar ediciones exclusivas. Vinilero, no te la puedes perder 😉

 

 

Terracea como si no hubiera un mañana 

Sí. El calentamiento global no solo nos ha traído cerezos floreciendo en febrero, sino un tiempo brutal para una de las partes que más nos gustan de Lavapiés: el buen terraceo. Aquí la calle Argumosa cobra importancia nivel extreme, porque es salir el sol y volverse verano de repente: terrazas y más terrazas para el disfrute de los amantes del bebercio (y un caramelo para las lagartijas como nosotros). Tienes toda la calle para encontrar un sitio (suerte en la búsqueda si vas en hora punta cuando hace bueno), pero algunas de las más ‘famosetas’ son las de bares como el Automático, la Playa de Lavapiés, La Libre, el Económico o El Pedal (paraíso de cervezas artesanas). También puedes pasarte por una ‘terracita’ que esconde el parque de La Reina, llamada El Quiosco de la Reina. Cuando no entre más cerveza en tu cuerpo (o si todavía queda pozo ahí dentro), toca uno de los planes de rigor en el barrio de Lavapiés: pillar mesa en la terraza de alguno de los indios de las calles Ave María o Lavapiés. Silla, sol, tikka masala y cerveza en mano = gloria bendita. No sabemos con certeza cuántos puede llegar a haber, pero si no encuentras sitio en uno, lo harás en otro (te contamos cuál es nuestro preferido un poco más abajo).

 

 

¿Hay algo más ‘de barrio’ que ir al mercado?

Todos nos hemos levantado un sábado con la inocente intención de comprar ‘productazo’ en un mercado (‘porque sí, ¡porque yo lo valgo!’) y aquello ha terminado como el Rosario de la Aurora. Bolsas a un lado, ‘cañeo’ y jolgorio hasta las mil. Pero no vayamos tan rápido. Primero, pasea por el precioso Mercado de las Flores de Tirso de Molina. Sus 145 metros cuadrados de puestos con flores y plantas te van a dar la vida. Si ya tienes tu ramo (y tu siguiente destino es ”domingo de resaca en casa”) pásate por la panadería ecológica Panifiesto (Meson de Paredes 10) para que caigan unas buenas tostadas de par de mañana. Otra cosa será, claro, que te apetezca un poco de ‘cachondeo’: entonces ve de cabeza al Mercado de San Fernando, uno de los más ”castizorros” de Madrid (lo frecuentan, sobre todo, madrileños). Es cruzar la puerta y darte cuenta de que, por más años que lleves viviendo en esta ciudad, te habías perdido algo muy gordo. Un ‘ambientazo’ adictivo y una fauna de puestos de lo más variopinta: puedes acabar zampándote pinchos de dos en dos mientras ojeas libros de segunda mano, o -todavía mejor- bailándolo todo en la  ”placita” del centro (esto no es opcional ;)).

Si tu caminata ha tirado más hacia el límite Huertas-Lavapiés, deja atrás la fachada del Cine Doré, esquiva las cajas de pescado que acaban de traer y entra a gozarlo en el Mercado de Antón Martín: uno de los mercados pro-disfrutones de los eat&lovers. El espacio en el que conviven charcuterías de toda la vida con puestos propios de un buen comilón, como Yokaloka o Cutzamala. Cuando termines, no te olvides de tomarte unas cañas en La Consentida de Doré o en el bar de en frente: el Más Corazón. Ambiente y juerga aseguradas a cualquier hora del día.

 

 

guía comer Lavapiés

Café de especialidad de Plántate Café

Desayunar&love – Desayunar, brunchear y merendar en Lavapiés

Ahora que ya eres un experto en ‘qué hacer’ en Lavapiés, vamos a instruirte en otro gran arte (nuestro favorito): el arte del buen comer (sí, ya podemos reconocer que dar tantas vueltas da un hambre que no veas). Pero empecemos por el principio: ese celestial momento mañanero que tanta ansia provoca al foodie de manual. Porque el desayuno es sagrado y en este barrio lo saben. ¿Lo mejor de todo? Los locales en los que inyectarte cafeína de verdad de ‘tempraneo’ también suelen ofrecerte brunch y meriendas para caerte de la silla. Así que hagamos un tres en uno. Cálzate un babero de qualité, que lo vas a necesitar 😉

 

Cafelito

Un rincón de aires vintage que es todo un clásico en las calles del barrio. Cafelito es una cuqui cafetería que prepara café molido y emulsionado en el momento con distintas especias y, además, tiene un espacio-biblioteca muy peculiar donde se puede hacer trueque literario. Así que vas ahí, ojeas su carta -cafés, infusiones, desayunos, brunch, cervezas artesalanes y cócteles bien ricos- y de la que te lo preparan, dejas un libro que tengas en casa y eliges otro para llevarte de los que tengan ahí.

Calle del Sombrerete, 20

 

Hola Coffee

Sí, Hola Coffee también está en nuestra lista de café que sabe a café y es que estos chicos lo están petando duro (también con su Misión Café en C/ de los Reyes 5). Tuestan su café desde 2016 y lo venden a otras cafeterías -no solo madrileñas-. Sus dueños, Pablo Caballero y Nolo Botana son tostadores, baristas y formadores, y se centraron en elaborar el café de especialidad más excelente posible: una ‘’alta cocina’’ del café. Y damos fé, disfrutones. Es una auténtica delicia, y si mientras te lo tomas pillas cacho de su orgásmico bizcocho de plátano con mantequilla de café derretida por encima… ¡Habemus cafeína! (Ojo, que aquí la comida no falla jamás: su fórmula es parecida a la de su hermano mayor Misión Café, y todo lo que hacen está para chupar plato).

Calle del Dr. Fourquet, 33

 

 

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Menú Brunch Pum Pum Café

Pum Pum Café

Pum Pum café aparece en varias de nuestras listas (mejores brunch de Madrid y mejores cafés de especialidad) y no es para menos. Y es que si se trata de desayunar, este rincón lleno de plantas y sillas de colegio es un must en Lavapiés. Trabajan con Madre Hizo Pan y la madre de uno de los dueños elabora cada día recetas familiares de deliciosos brownies, cookies, alfajores, lemon pie, bizcochos… un espectáculo en toda regla. Sus tostas de aguacate o sus benedictinos tienen al gallinero revolucionado. Por menos de 15€ sales ‘que te sobras’. ¡Ah! Y no cogen reserva, pero madruga un poquito anda, ¡merece la pena!

Calle del Tribulete, 6

 

Plántate Café

Otro must de nuestra lista de cafés de especialidad. Plántate es un acogedor espacio inundado de plantas al que no consigue llegar la contaminación de la ciudad. Kevin, su dueño, decidió abrir su propia tienda-cafetería donde entras a tomarte un delicioso café de especialidad y terminas llevándote un cactus a casa (perfecto si se te ha olvidado comprar unas flores en el Mercado de las Flores de Tirso). Una selección de cafés de especialidad de Kenia que, aunque varían por temporada, siempre tuesta en Puchero, Right Side o Square Mile. Acompáñalo de su repostería. Está deliciosa.

Calle del Mesón de Paredes, 28

 

La Infinito

El local que aparece en absolutamente todas las listas de brunch de Madrid. Una combinación perfecta de libros y comida bien rica que hará que tu resaca se vaya por donde ha venido. Tienen una carta que rebosa ‘’foodeismo’’ ilustrado, con distintas opciones de desayuno, brunch y merienda. Ojo, también dan brunch musicales donde puedes bailar sin levantarte de la silla (el pequeño espacio del local no te dejaría tener tu momento Dirty Dancing, lo sentimos) con jazz en acústico mientras te comes hasta lo que no está escrito.

Calle de los Tres Peces, 22

 

 

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Pasta de almendra y cacao en Salamat

Pastelería Árabe Salamat

En la calle Tribulete, a pocos pasos caminando de Pum Pum café, te vas a topar con la pastelería Árabe Salamat. Mustafá, su dueño, lleva años elaborando de forma artesanal unos tiernísimos y espectaculares (no exageramos) dulces sirios y marroquíes. Los tienes de sémola o trigo, con chocolate negro, pistachos, almendras y endulzados con miel. Gloria absoluta y 100% recomendable. Si te apetece hacer un regalo (o simplemente estás yonki golosón ”modo on”) puedes comprar una caja y llenarlo de diferentes tipos de dulce. No pases por alto su pan artesano, lo hace él mismo en la tienda.

Calle del Tribulete, 10

 

Adorado Bar

Argentina llegó hace muy poco al barrio para liarla, y lo consiguió, ¡che! Adorado Bar es un local de desayunos, brunch y meriendas 24/7 que ha cruzado el Atlántico y se ha plantado en Lavapiés con una terraza-porche interior que apetece mucho. Huevos de corral, fruta de temporada, ensaladas, pancakes y -atención- su famoso sandwich de french toast. Sí, ni más ni menos que una montaña de dulce de leche -o de nutella- entre dos french toast culminado con plátano caramelizado. Una bomba calórica que a los comilones nos ha tenido en vela más de una noche. Si no te atreves con semejante semental, no te vayas sin probar su riquísima chocotorta.

Calle del Mesón de Paredes, 22

 

Boconó

Boconó nació para hacerte disfrutar del café de especialidad. Aquí lo traen de Brasil, Nicaragua o Etiopía (aunque siempre barajan nuevas variedades) y lo tuestan los propios dueños. Una pincelada cafeinómana en una carta donde puedes comer desde unos nachos, hasta una tortilla de patata o una ‘’hamburguesa’’ de huevo benedictino. No olvidarse uno de la parte dulce, ¡porque hacen tartas y bizcochos a tutiplén!

Calle de Embajadores, 3

 

 

guía comer Lavapies

Vinos y vermut en La Fiona

Aperitivo&love – el vermút (o vinito) intocable en Lavapiés

¡Ring, ring! Hora del apertivo. Despega esas sábanas de tu cuerpo porque un vermut te está gritando desde el bar y exige que vayas a la de ya. Dice que si no es por él, que lo hagas por un vinito (o una caña, que nunca falla). Y es que pocas cosas nos gustan más a los eat&lovers que marcarnos un aperitivo de esos que se alargan hasta las mil (y nos dejan medio tontos, borrachines y con ganas de un trozo de tarta tamaño XXL antes de volver a la madriguera). Aquí van algunos de los ‘baretos’ más ‘molones’ y castizos para disfrutar del jolgorio mañanil en todo su esplendor:

 

La Fisna

No es un secreto. Ya gritamos a los cuatro vientos en este post de las mejores vinaterías de Madrid que La Fisna es el sitio perfecto para beber, comer y amar a la hora del aperitivo. Esta niña castiza de Lavapiés es un paraíso para los amantes de los vinos (donde además de darte el gustazo en directo, podrás comprar botellas y hacer catas). Y es que tienen una selección de vinos por copas de 60 y van actualizándolo. Encuentra ediciones limitadas y de pequeños productores y pide alguna de sus tapas que maridan como anillo al dedo. Mejillones, callos, carrilleras al vino tinto… y, como no, unas buenas tablas de queso.

C/Amparo 91 (Metro Lavapiés)

 

Bendito Vinos y Vinilos

Y como no solo de estar en la calle vive el ser humano, con Bendito nos trasladamos al interior del Mercado de San Fernando para ‘buenrrollear’ en este pequeño rincón (también dentro de nuestra lista de las mejores vinaterías de Madrid). Olvídate de las marcas de siempre, porque aquí lo que se lleva son vinos naturales de autor para catadores intrépidos. El picoteo lo presentan a base de quesos artesanos de todas las denominaciones de España y lo acompañan con otros embutidos castellanos de pequeños productores. El toque alternativo lo ponen sus vinilos. Música que eligen cada semana con el mismo criterio que eligen sus vinos.

Puesto nº4 Mercado de San Fernando.

C/ Embajadores 41

 

La Caníbal

Uno de los últimos fichajes de Lavapiés: La Canibal te propone grifos de vino naturales y de cerveza artesanal, pero si te quedas con ganas de más, llévate alguna de las 30 referencias de botellas de vino que tienen. Todas de pequeños productores, y es que aquí preocupa mucho respetar las zonas y las variedades de vino autóctonas. Un local pro-uva que no compra si no se ha respetado el proceso del vino.

Calle del Almte., 12

 

El Boquerón

Qué harían muchos de los madrileños con más solera de la capital sin dejarse caer una mañana cualquiera por el Boquerón. Un local cerquita de La Casa Encendida que siempre ha sido uno de los mejores sitios para tomar unas gambas a la plancha, frescas y a un precio top. Si no quieres vermut de grifo, pídete una caña, que aquí la tiran con una maestría que da gusto.

Calle de Valencia, 14

 

La Mina

Otro reino de las cañas bien tiradas y las ‘gambicas’ a la plancha ricas para acompañar. Aquí son bien majos y, sin quererlo, se encargan de que te invada esa sensación de ‘’ser del barrio’’ que tanto nos gusta a los que no vivimos en él. La Mina es un pequeñico bar perfecto para tomar vermut hasta que el cuerpo aguante.

Calle Ave María 28

 

 

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Fachada del Café Barbieri

Café Barbieri

Back in time al antiguo Lavapiés cuando entras al Café Barbieri. Sus mesitas de mármol, sus sillas de madera, las butacas de terciopelo rojo y sus espejos te trasladan a otra época a golpe de vermut. Abrió en 1902 y desde entonces ha ido renaciendo hasta hoy. Platos de toda la vida y unas copichuelas para alegrar la mañana tanto dentro del local como en su cuca terraza, aunque desde ahí fuera no escucharás tan bien las noches de jazz en directo. Desde que se ha renovado tiene buen café, buenas cervezas artesanales y buena carta de vinos

Calle del Ave María, 45

 

Bar Pavón

Vermut de grifo como Cañi, Perucci en botella y cerveza Mahou (o cervezas artesanas, si se pone uno un poco sibarita). Cualquier excusa es buena para pasarnos por el Café Pavón cualquier sabadete a por un poco de jolgorio en la plaza del Cascorro. No dicen que no a los Negronis o al un buen Campari tonic, pero dejemos eso para cuando hayamos acabado con los grifos de vermut.

Calle de Embajadores, 9

 

Bodegas Alfaro

Un bar que nos da la vida: Bodegas Alfaro es un clásico donde tomar cañas bien tiradas entre amigos o pasarte la mañana eligiendo entre una larga lista de vinos de Rioja, entre otros (y casi siempre de pequeñas bodegas). Aquí el salmorejo, las papas fritas o las olivas nunca fallan cuando pides tu vaso. Te sientes un poco como en una bodega castiza de hace mil años, donde el flamenquito como hilo musical está asegurado. ¡Nos encanta!

Calle Ave María 10

 

Vinícola Mentridana

Maestros del cañerío y del libre albeldrío. Otro de los locales que no pierde su esencia castiza y donde encontrarás una carta de vinos bien larga, con referencias nacionales e internacionales. Para mojar un poco el asunto puedes darle a alguna de sus tostas, canapés o raciones que siempre tienen.

Calle de San Eugenio, 9

 

La Consentida de Doré

Una barra que sobresale en el Mercado de Antón Martín y que es carne de tardeo y copeteo. Ambientazo que puede durar hasta las 2 de la mañana. Cervezas de sitios que ni sabías que existían, encurtidos y musicón. ¿Hace falta decirte algo más?

Pasaje Doré

Comer&love – Dónde comer, cenar y amar en Lavapiés

Después de tanto callejeo ”vermutero” las tripas empiezan a rugir. Pero amigo, todo buen eat&lover tiene que saber cómo apaciguar a la bestia (y no, no vale seguir bebiendo, ¡o te dará un patatús!). Por eso te hemos recopilado todos los sitios del barrio en los que comer, amar, y volver a comer. La lista de imprescindibles para gozarla: el pergamino foodie que sacarte de la manga cuando un amigo te pregunte ‘pero, ¿y qué se come en Lavapiés que no sea indio?’. Aquí van unas cuantas respuestas (31 para ser exactos). ¡Empezamos!

 

Los Chuchis Bar: el cerdo más crujiente y sabrosón de la ciudad

Ay, ¡Los Chuchis! Un clásico del buen comer donde Scott Preston (el cocinero) otorga el toque inglés a una cocina tradicional y súper casera que nos chifla. Un local castizo a lo anglosajón y con una carta semanal muy rica. Aunque, como te confesábamos en nuestra lista de los mejores menús del día de Madrid, quién nos robó el corazón siempre fue su menú de fin de semana. Y es que en él podrás probar su espectacular slow roasted pork, el cerdo asado a baja temperatura según el recetario popular inglés: 5 horas en el horno acompañado de manzana caramelizada y gravy. Cuidado si pides el menú de dos platos, que sales rodando.

Calle del Amparo, 82

 

Cutzamala Mex Food: el puesto de abastos más chingón

Un clásico que ya os contamos en nuestro post de los mejores mexicanos de Madrid. Cutzamala es un puesto dentro del Mercado de Antón Martín que merece mucho la pena. Utilizan siempre producto fresco que viene de los puestos del mercado, y con ellos elaboran una cocina mexicana a precios bien asequibles y servida por gente muy majeta. Dale a su guacamole, al ceviche de perca o a los chilakillers, que son unas tortillas de arroz en trozos bañadas en salsa, queso fundido y crema agria, con un huevo frito por encima y a elegir entre carnitas, cochinita o pollo en chipotle. Cochinita está muy rico, ¡así que si te mola pídelo como plato aparte!

Calle Santa Isabel 5

 

Moharaj: visita especiada obligada

Bien lo sabe Dios y todo dominguero que se precie: Lavapiés es el reino de los restaurantes indios. Pero ojo, que aunque parezcan todos iguales, no lo son. Nosotros también hemos tardado unos cuantos fines de semana en dar con el que más nos gusta, y podemos decir que  Moharaj supera con nota. Coge sitio en la terraza, pero no vayas muy tarde que se peta rápido. Nosotros, como siempre, nos quedamos con su rico tikka masala, el vindaloo y siempre algunos naans con queso para acompañar. Sabe a gloria con una cerveza india en mano a pleno sol.

Calle Ave María 18

 

Yokaloka: Barra japo en Antón Martín

Como ya te contamos aquí, Yokaloka está entre nuestros sitios favoritos para tomar ramen en Madrid (no pierdas ni un minuto más de tu vida y acércate a probarlo, ahora que aún ‘’hace frío’’) y no podíamos dejar de recomendártelo. En las entrañas del Mercado de Antón Martin se esconde este puestecito de esencia street food asiática súper auténtico y con una materia prima que no falla. Su especialidad son los rollitos y el sushi, pero su carta también esconde riquísimas gyozas y otras delicias, ¡ñam! ¡ñam!

Mercado de Antón Martín, Calle de Santa Isabel, 5

 

guía comer Lavapiés

Costillas y vermut en La Falda

La Falda: costillas que se deshacen con solo mirar

La antigua Casa Aquilino se convirtió en La Falda y nosotros no podemos estar más contentos. Lo más castizo que queda por aquí son los callos que hace Xan Otero, pero se lo perdonamos por sus costillas de cerdo asadas a baja temperatura con salsa de hoisin. Su tortilla de patata -con huevos de Vilalba- está cogiendo fuerza entre los vecinos, pero en su carta también tienen cositas como las croquetas de jamón ibérico, las berenjenas con miel, el pulpo a la parrilla con espuma de patata ahumada o sus rollitos vietnamitas. Además, aquí encontrarás un paraíso de vino (el chef fue sumiller en La Terraza del Casino) que no se resiste a las buenas pequeñas bodegas del norte de España. Todo un garito, vamos.

Calle Miguel Servet, 4

 

Bar la esperanza: lo castizo y lo mediterráneo haciendo ”manitas”

Javier Moya (Triciclo y Tandem) nos tiene enloquecidos con toda la carta de su Bar la Esperanza. Este, disfrutón, es un sí o sí. Sin excusas. Un local de ambiente tabernero y aires mediterráneos en el que sobrevive la esencia castiza de los barrios madrileños plasmada en forma de platos deliciosos (pidas lo que pidas, está bueno). Creativo, simple y muy auténtico. Cálzate desde un secreto ibérico o un pisto con huevo, morro y pata de ternera hasta un sandwich de pastrami como el que hacen en KAT’S de Nueva York con mostaza, rúcula y pepinillos agridulces. Se nos hace la boca agua y no podemos dejar de pensar en nuestra siguiente visita.

Calle de la Torrecilla del Leal 3

 

Egeo Suvlakeria: jroña que jroña para chuparse los dedos

Ay, de cuántos aprietos nos ha sacado el Egeo. Desde 2016 llevamos comiendo y amando cocina tradicional griega súper rica y a precio de risa en pleno corazón de Lavapiés. Un local especializado en suvlakis (una especie de bocadillo con trozos de carne y verduras -y lo que le quieran echar- entre pan de pita) y que desprende amor del bueno a través de sus ventanales. Toda la luz del mundo para catar unos platos elaborados con productos griegos que el dueño compra a los mejores productores de su país repartidos por la capital. En su carta encontrarás no solo suvlakis -unos más tradicionales y otros con un toque diferente-, sino también ensaladas, raciones (y alguna opción vegetariana) y algún que otro postre. Nosotros somos adictos reales al suvlaki de hamburguesa, hecho con un 50% de carne de vaca y otro 50% de carne de cordero, con un huevo que lo moja todo y una salsa picante que está de muerte. Por si fuera poco, el local es mono de narices.

Calle de San Carlos, 17

 

La Saleta¡mamma mia!

Sí, otro de los italianos donde comen italianos auténticos que ya te recomendamos en el post de los puestos de mercado más ‘molonguis’ de Madrid. Dentro del Mercado de Antón Martín se encuentra La Saleta, un pequeño italiano en el que te pones fino filipino a un precio bien razonable. Su carta rebosa pizzas, pizzetas, calzones y otras delicias de su tierra como la porchetta típica de Italia. No hace falta decir que son 100% italianos, que sus platos son caseros y que la masa de sus pizzas, como ya viene siendo habitual en pzzerías para morros finos, llevan más de 48h de fermentación. Ingredientes siempre frescos. Difícil no lo tienen viviendo en un mercado de abastos.

Mercado de Antón Martín (segunda planta)
Calle Santa Isabel 5

 

Los porfiados: casa de comidas para impresionar a tu date night

Los Porfiados es un ‘cuqui-sitio’ ideal para ir en pareja a una date night por Lavapi. Y es que esta casa de comidas evoca un ambiente íntimo envidiable, está muy bien iluminado y, como debe ser, se come que da gusto. Acierto seguro a buen precio. Mucha crema de verdura, empanadas, carnes y pescados riquísimos. Aunque la carta suele ir variando dependiendo del producto de temporada, por eso debes preguntar siempre por lo que tengan fuera de carta. Nuestros postres favoritos aquí son el lemon pie y el milhojas de dulce de leche (que fuera de lo que pueda parecer, es bastante ligero -para ser dulce de leche, claro-). Mucho mimo concentrado por aquí.

Calle Buenavista 18

 

El Baobab: el senegalés más famoso del barrio

El Baobab es un senegalés al que tienes que venir a comer, y te explicamos por qué: se dice, se rumorea, que este local situado en la Plaza de Nelson Mandela hace arroces por la mañana y, lo que duren, duraron. Por eso es mejor pasarte a medio día y tener donde elegir. Su cocina es africana y la carta bien sencilla, con pocos platos pero bien elaborados. Cata lo más típico que tienen, que es su arroz y su cuscús con diferentes carnes y pescados marinados. Utilizan mucho el cacahuete para algunas de las salsas, lo cual nos chifla, porque no podemos ser más fans del fruto seco. Tu plan perfecto será encontrar un hueco en su amplia terraza y llenar barriga con alguno de sus deliciosos y diferentes platos. Como encima haga sol, ¡no te mueven de ahí ni con una grúa!

Calle de Cabestreros, 1

 

 

guía comer Lavapiés

Pizza López & López

López&López: pizza romana para subir al cielo

El antojo de pizza, de toda la vida de Dios, aparece cuando cae el sol. Y si nos pilla en Lavapiés, nosotros hacemos caso total a nuestros instintos. Nuestro oasis de pizza particular lo encontramos en López&López, un local a cargo de Raquel Flores que es puro amor. Sus pizzas son estilo romano, de masa fina y crujiente de fermentación lenta-de 48 a 72 horas- que hacen que te vayas de ahí ligero como un pajarito, pero con la barriga bien llena. Ingredientes de calidad y llenas de sabor. Triunfan la murciana y la burgalesa, pero nosotros somos fieles a la pepperoni -con unas láminas de tocino ibérico derretidas en su horno de piedra y que quedan perfectamente fundidas de forma invisible sobre la pizza, junto al pepperoni y un huevo en el centro, coronada con virutas de parmesano-.

Calle Cabestreros 2

 

Éccolo: Italia que te quiero Italia

Seguimos la ruta italiana con Éccolo, el mozzarella bar situado en Embajadores. Su especialidad son las pizzas, que sacan siempre como plato fuerte horneadas en horno de leña y elaboradas con ingredientes biológicos de gran calidad (utilizan harinas bio para una masa de larga fermentación y de fácil digestión). Siempre productos con denominaciones de origen protegida. Pero además tienen una parte en la carta de antipasti que está muy bien, donde puedes catar diferentes tipos de mozzarella de búfala para acompañar cualquiera de sus entrantes. Prueba su deliciosa parmigiana y recuerda llegar a los postres, ¡todos son caseros!

Calle Embajadores 28

 

Toga: Sin postureos. Buena comida a buen precio.

En argentino significa ‘gato’. Y como Madrid está llenito de gatos nocturnos, Toga es el local perfecto para una cena. Cerquita de Cascorro encontramos este pequeño y acogedor restaurante de aires industriales que, por cierto, podría estar perfectamente en nuestra lista de bueno, bonito y barato para comer en Madrid. Aquí el plato que manda (y que, curiosamente, ni siquiera aparece en su carta) son sus ricos noodles con atún, que se han hecho famosos por el boca a boca. Entre las líneas de su carta encontrarás platos fusión con referencias argentinas, italianas y asiáticas. Por eso hay cositas tan variopitas que van desde un ceviche de pez mantequilla hasta unas croquetas de pisto manchego y queso. ¿De postre? Si aún la tienen, su piña en almíbar con crema de mascarpone y chocolate blanco sobre salsa dulce de lima (baba instantánea).

Calle Juanelo 23

 

Café de ratas: musicón y recetario familiar

Cenar aquí es un jolgorio de comida rica y ‘musicote’ donde el rey indiscutible es el buen rollo. Café de ratas es un local con una carta rebosante de recetas familiares, siendo en la mayoría platos heredados de sus madres y abuelas. Cantidades hermosas a precio razonable, clásica fórmula del barrio de Lavapiés (¡por eso nos gusta tanto!). Puedes empezar con sus patatas pajarita -bravas con mayonesa chipotle- o con la Polenta de Lidia -base de sémola de maíz frita, con salsa puttanesca vegana y parmesano-. Sigue con su famoso entrepan de Puerco tirado o con alguna de sus tablas de carne. Para ponerlo todo a remojo tienes cervezas artesanas.

Calle Salitre 44

 

Café Viralata: cena y microteatro

El café mestizo de La Viralata es, como ellos dicen, callejero. Igual que Lavapiés. Un local donde podrás picotear platos inspirados en sabores italianos y caribeños acompañados de cervezas artesanales. Una opción especial para ir de cena, ya que son bien conocidos por su programación de cine de autor e independiente, actuaciones musicales en acústico, música en vinilo, teatro y microteatro. Vamos, un completo en toda regla.

Calle Olivar 17

 

Shao Asian Grill: la parrilla asiática más rica de Lavapiés

Shao Grill se ubica entre La Latina y Lavapiés, y es un pequeño local para comer algo rapidito e informal. Al entrar, te topas con un grill que hace un guiño al street food tipico de países asiáticos, y es que aquí se viene a comer todo lo que quepa en una parrilla de carbón y leña. Una mezcla de culturas que hace guiños a latinoamérica (como en algunos de sus aderezos) y a otras gastronomías del mundo. Olvídate de las recetas porque en su carta solo encontrarás varios productos entre los que elegir: solomillo, cordero, alitas de pollo, entraña, salmón, atún, chipirones… y podríamos seguir. Deliciosas brochetas que van entrando sin ton ni son, entre ellas, su mítico de pincho de ternera marinada con salsa de kimchi. Veganos y vegetarianos, sois bienvenidos, ¡verduritas a la brasa para todo el mundo!

Calle Encomienda 10

 

La Nobia: de Madrid al mundo

La Nobia ha nacido de los Juan Raro, así que más o menos ya sabes por dónde van los tiros: intervenciones artísticas del artista urbano Ze Carrión y mucho rollo. Su carta viene siendo cocina tradicional modernizada, llena de platos para compartir y perfecta para ir de cañeo nocturno con amigos. El plato estrella son sus canelones de aires neocastizos, preparados con pato sobre zanahoria al vermú y jugo de pimienta rosa. A partir de ahí, pide desde su particular versión del poké bowl hawaiano hasta sus croquetas de trigueros o su tataki de ternera con ensalada de arroz wakame y mahonesa de jalapeño.

Calle Salitre, 45

 

Melo´s: de perdidos, al Melo’s

Llegados a este punto del post, probablemente pienses que se nos está yendo la olla recomendándote el mítico Melo’s para ir de ‘pintxoteo’ a cenar. Lo cierto es que, aunque no es el garito más glamuroso del mundo, para nosotros siempre es un cañero ‘salva vidas’ cuando caminamos por el barrio como almas perdidas sin haber reservado nada (y cuando nos entra el mono de ”guarrear” fritanga de calité). Es la necesidad más intrínseca del ser humano por comer y beber un poquito en plan ‘mamoneo’ máximo. Un local de raciones gallegas del que saldrás oliendo a comida, pero habrás completado tu misión con éxito por unos 12€. Aquí mandan el leonés Jose Ramón (el camarero con más memoria de Madrid, lo suma todo en su cabeza para cobrarte y no falla jamás) y su mujer Encarni, que se quedaron el local en el año 79. Su hija Azucena está en su cocina al pie del cañón sacando sin control cocina gallega, donde tienes que pedir sus enormes zapatillas (la palabra ‘enorme’ se queda corta) con pan de hogaza, lacón y queso tetilla fundido; sus croquetas de jamón, bien liquiditas por dentro; sus empanadillas, morcillas y pimientos del padrón.

Calle del Ave María, 44

¿Quieres seguir comiendo por Lavapiés? Aquí van más recomendaciones:

NAP: una de las primeras pizzas napolitanas que abrió en Madrid y que ya se ha convertido en todo un clásico. Tienen otro local en Chamberí (Cardenal Cisneros 38). Encuéntrala en nuestro post de las mejores pizzas de Madrid.
Calle Ave María 19

Pizza Posta: un local frente a Los Chuchis Bar que prepara una deliciosa y bien contundente pizza argentina al molde y de fermentación larga (no te pierdas tampoco sus entrantes y sus postres caseros). Otro imprescindible de nuestra lista.
Calle del Amparo 81

Distrito Vegano: un local vegano súper hogareño con una carta caserita y raciones bien abundantes. Las croquetas, la hamburguesa de remolacha o quinoa, el cocido o las salchichas son los platos que están entre las especialidades de su carta.
Calle del Dr. Fourquet, 32

La Caleta: un local gaditano con sabores del sur y una carta con cartuchos de pescaíto, gambas, bienmesabe, papelones de jamón y chorizo, tortillas de camarón, cazón y puntillitas. Aquí no falta nunca el flamenquito de fondo.
Calle de los Tres Peces, 21

Oliveto: te transportará a una trattoria de La Toscana en segundos, donde podrás zamparte buena pasta (pappardelle, linguini o bigoli) o unos guisos fuera de carta increíbles (el risoto es la especialidad del chef).
Calle Santa Isabel 45

Tasca Barea: tasquita de barrio con producto de proximidad y de pequeños productores. Lo petan con sus tapas, teniendo desde una genial selección de quesos y vinos hasta unos chicarrones de Cádiz.
Calle Rodas 2

Juan Raro: fusión de arte y gastronomía perfectamente fusionada con la multiculturalidad por la que se rige el barrio. Su carta es bastante original, ya que tiene platos solo al horno y a baja temperatura. Platos como su huevo poché con salteado de verduras trufadas o las carrilleras de cerdo.
Calle Miguel Servet 7

La tía Carlota: de los creadores de Distrito Vegano llega este local con una carta más elaborada y con guiños a otros países (y una repostería alemana heredada de sus abuelas)
Calle Sombrerería 6

Casa Benteveo: casa de cocina como ‘’las de antes’’, con una carta que fusiona Latinoamérica y Mediterráneo con producto de calidad, creada con el ecuatoriano Javier Andara.
Calle Cabeza 28

Casa Pachuco: un pequeño rincón que fusiona al sudeste asiático con el cocinero José María Lobelos. En su carta encontrarás una cocina creativa y de mercado de rechupete, acompañada de una buena selección de vinos naturales.
Calle Tres Peces15

Habibi: cocina árabe en este restaurante libanés donde reinan el hummus, el falafel, el shawarma o la pastela -un hojaldre relleno de pollo, almendras y canela-.
Calle del Ave María, 41

La Malaje: flamenquines, salmorejo y una carta llena de especialidades cordobesas de picoteo, pero también con un comedor para darse un homenaje más elaborado.
Calle Relatores 20

Buns&bones: el primer local de baos que abrió en Madrid hace unos años dentro del Mercado de Antón Martín pero que da a la calle. No te vayas sin probar sus costillas.
Calle de Santa Isabel 5

 

guía comer Lavapiés

Salaequis

Copeteo&love – Cóctels, baretos y ‘copazos’ en Lavapiés

Y llegó la hora de seguir con la farra, o de continuar la que traíamos desde la tarde (los más intrépidos, desde el aperitivo). Porque unas copas de vez en cuando -o bien amenudo- no hacen daño a nadie. Al contrario, te salvan de una mala digestión y te introducen en el precioso mundo del ”cierre de bares” que a nosotros, lejos de lo cuquis que podamos parecerte, siempre nos ha gustado. Aquí van algunos baretos del barrio para copetear a gusto, ¡y qué vivan el jaleo y la noche madrileña!

 

Salaequis: Copas de día y de noche en este antiguo cine Alba (antiguo cine X) que lleva petándolo más de un año con un espacio polivalente y creativo donde puedes merendar, ver una peli o emborracharte sin dilaciones.
Duque de Alba, 4

 

Bodegas lo Máximo: : Lo mismo te tomas un vermut que una buena copa, Lo Máximo siempre es un buen plan (y además incluye escenario para monólogos, proyecciones y exposiciones).
Calle de San Carlos, 6

 

La 80: Discotequeo (con bola de discoteca en el techo incluída) y ochentero, como su nombre indica, perfecto para unos bailes con morriña de la época hasta las 3 de la mañana.
Calle de la Sombrerería, 8

 

Candela: una sala flamenca mítica de Madrid, alejada del ojo de los turistas y perfecta para tomarse unas copichuelas mientras ves alguna actuación.
Calle del Olmo, 2

 

Juglar: un batiburrillo de flamenco, teatro, conciertos alternativos y dj’s. Un clásico donde los haya.
Calle de Lavapiés, 37

 

Achuri: un clásico en Argumosa que a medida que se acerca la noche empieza a coger ambiente y buen rollo para tomar el primer copazo.
Calle Argumosa, 21

 

Café de Ratas: sí, aquí se viene a comer, pero también a beber. Su oferta coctelera es perfecta si has ido de cena y quieres empezar las copas sin moverte de la silla.
Calle Salitre, 44

 

Amor Voodoo: otro clásico. Ambiente a últimas horas del día donde suele pinchar un dj (entre semana, dependiendo del día, también suele haber buen ‘jolgorio’).
Calle de Lavapiés, 56

 

La Inquilina: un local de esquinazo donde puedes vermutear, comer y tapear, pero a nosotros nos mola para copichualear. Siempre tiene muy buen ambiente.
Calle del Ave María, 39

 

Madre Flaca: un bar por la zona de Antón Martín muy recurrente, con una barra inicial para cañear, pero con un espacio interior con algún que otro sofá perfecto para un copazo de media tarde (o noche).
Calle del Olmo, 26

 

Club 33: si son las 3 de la mañana y aún no has caído redondo, el 33 es tu sitio para seguir. Tiene un rollo alternativo que nos encanta. Perfecto para tomar unas copas y bailotear hasta las 5-6. Se aleja totalmente del concepto ‘’discoteca’’ de Medias Puri.
Calle de la Cabeza, 33

 

 

guía comer Lavapiés

Bea en el grafiti de Boa Mistura en Teatro Valle Inclán

 

Mapa de Lavapiés by eat&love
Utiliza nuestro mapa durante tu visita por el barrio para saber en cada momento dónde encontrar un local muy eat&love cerca de ti : )

 


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  1. Avatar
    Celia

    12 marzo

    Que guiazo ! No es exactamente en el corazón de Lavapies pero me encanta la plaza del Cascorro y simplemente pasear por este barrio que tiene tanto la esencia de Madrid 🙂

  2. Avatar
    Célia

    13 marzo

    Que Guiazo ! Es super completo y me he apuntado varios restaurantes y bares !
    No es exactamente en el corazón del barrio, pero a mi me encanta la plaza del Cascorro o simplemente pasear por las calles coloradas…

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