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Comer y amar en Budapest – Guía de viaje eat&...

Comer y amar en Budapest – Guía de viaje eat&love

Bella como ella sola y con un peso histórico brutal. Budapest se ha convertido en una bolsa de golosinas para cualquier buen viajero que se precie, y a los eatandlovers hace tiempo que nos llamaba a grito ‘pelao’. No quisimos resistirnos y allí que nos plantamos, en la antigua capital imperial atravesada por el Danubio. Unida desde 1873, pero dividida en Óbuda (o ”antigua Buda”), Buda (parte alta a la izquierda del río) y Pest, a la derecha, más urbana y poblada (vamos, dónde se mueve ‘toa la chicha’ de la city). Turística hasta decir basta, pero cargada de planes molonguis y edificios barrocos, neoclásicos y art nouveau para caerse uno de la silla. Budapest rebosa museos, plazas, galerías y cientos de pequeños rincones escondidos que esperan a que alguien más los descubra. Un BBB (buena, bonita y barata) en toda regla que nos engatusa con el buen rollo de sus calles, pero que nos recuerda con una decadencia aplastante todo lo que un día se vivió en ellas. Hoy te traemos nuestra guía de viaje eat&love para comer y amar en Budapest. Coge las maletas, nos vamos 😉

 

Ver&love – Qué ver y hacer en Budapest

Empecemos por los clásicos. ¿Qué tienes que hacer (sin excusa que valga) en tu viaje a Budapest? Algunas de las experiencias más típicas merecen la pena, pero te chivamos otras más alternativas. Mira mira 😉

 

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Bea en Madal Café

Empezar el día con un buen café de especialidad

Que el Dios del café de especialidad bendiga su Santa expansión por cada ciudad de Europa (hemos dicho). Necesarios para colonizar territorios (y corazones, claro está) a base de café de verdad. Como los que ya te contamos en este clásico post de café que sabe a café en Madrid. En Budapest tienes un buen ‘puñao’ de estos locales repartidos por distintas zonas (la mayoría en el centro). Cafeterías molonas, con poca pretensión pero buena cafeína. A nosotros las que más nos gustaron fueron Madal café, Kontakt (buenísimo) y Fekete. Pero, si lo que quieres es tomártelo en un ambiente más local y tranquilo, sin duda tienes que ir a Lumen. Una pequeña cafetería con terraza en la plaza Mikszáth Kálmán donde no se respira ni un ápice de turisteo y el café (y la comida) están bien ricos. A su lado nos encantó también The Hatchery – A Keltető (junto a la tienda de ropa vintage Typo Showroom, muy molona). ¿Quieres más? Apúntate Dorado Café, My Little Melbourne, Warmcup, Double Shot, Flow Specialty Coffee Bar & Bistro, CubeCoffee Stand o The Goat Herder. Pásate bien prontico, que se llenan rápido. Cuando tu taza empiece a surgir efecto… ¡a caminar!

 

Perderte (y volverte a perder) por el barrio judío

En pleno bullicio de la ciudad está el barrio judío. El que, para nosotros, atrapa buena parte de la magia de Pest (en materia callejera, i mean). Una zona en la que perderse es casi una obligación, así que dedícale un buen ratito. Un imprescindible aquí es, sin duda, visitar la Gran Sinagoga o Sinagoga Dohany, que es la segunda más grande del mundo (construida en 1854 y 1859). Preciosa por fuera y aún más espectacular por dentro. Merece la pena entrar a uno de sus tours guiados por la mañana para que te cuenten la historia (sí, estarás con los pelos de punta todo el recorrido, y es que te cuentan sin tapujos el pasado más oscuro de la ciudad). Continua recorriendo sus calles para ver sus bares, restaurantes, tiendas vintage (como Retrock) y muchos rincones que aparecen sin ser buscados. Ojea sus tiendas de diseño, galerías y locales hasta que llegue la noche, y cuando esté bien oscuro, vas a descubrir varios graffitis que solo se ven gracias a unos mega focos que los iluminan desde el otro lado de la calle. No olvides ir de jarana a un ruin bar, como Szimpla Kert(los famosos bares en ruinas de la ciudad de los que te hablamos más abajo).

 

Relájate (y arrúgate) hasta las mil en un balneario

Hungría es tierra de aguas termales, y Budapest, concretamente, tiene más de 100 manantiales. Por eso visitar alguno de sus balnearios es un sí o sí. La mayoría de los baños están en Buda ya que es aquí, en las colinas, donde los afluentes de agua termal afluyen en la superficie. La gracia es hacerlo en invierno, y es que mola mucho estar a -15º bien calentito en el agua. Cuando nosotros fuimos hacía 29º temperatura ambiente y 29º en las piscinas, por lo que agobiaba un poco. Es cierto que una vez empiezas a darte masajes de chorro en chorro se te hace el cuerpo y te quedas agustísimo. Si te animas, las más famosas son Gellért y Schezeny (nosotros fuimos a esta última), pero para ir hazlo entre semana si no quieres pelearte con la gente por un hueco en en el agua. Echa un ojo a otras opciones, como el Rudas Baths que está a los pies de la colina Gellert Hill y tiene una piscina exterior frente al Danubio desde la que verás la ciudad. Hazlo un día de tarde, sales tan relajado que en lo único en lo que vas a poder pensar es en irte a dormir. 

 

Jaleo en el Mercado Central y picnic en Isla Margarita

El mamoneo de los mercados de abastos no solo nos gusta a los madrileños de adopción. Esta práctica lleva unos años por nuestra capital, pero en Budapest y otras ciudades de Europa ya era una institución. Por eso merece la pena acercarse a pasear dentro del Mercado Central. Muy antiguo y bonito por fuera, y también por dentro. Que no te la cuelen en los puestos de comida de la segunda planta, está hecho para turistas. Lo mejor es pasearlo y pillar algunos productos típicos húngaros en la planta de abajo (conservas, embutidos o especias típicas) y llevártelo a Isla Margarita para hacer un picnic. Hazlo cuando haga un sol cegador: pillar una bici e ir hasta allí (cruza por el puente Margarita) a tirarse al césped a picotear y descorchar una botella de vino es un plan bastante recurrente para los locales. Relax y buen rollo. Si te vienes muy arriba coged las bicicletas que se alquilan para pedalear en grupos. Son carne de turista, vale, pero fue muy divertido coordinar el pedaleo e intentar salir de las rotondas con dignidad.

 

 

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Atardecer en Iglesia de San Matías

Recorrer Buda y ver el atardecer desde el Bastión de Pescadores

Aunque Pest tiene vida propia, Buda es magia pura y a nosotros nos enamoró. Primero cruza el puente de las cadenas (el más antiguo de la ciudad, inaugurado en 1849) desde Pest. Una vez llegues, coge el funicular para subir a ver el Castillo de Buda, que tiene unas vistas increíbles. Desde aquí puedes acercarte a ver, por ejemplo, el Hospital in the Rock, o lo que es lo mismo: un hospital de la Segunda Guerra Mundial en el que llevaban de forma secreta a los heridos. Está muy bien conservado y lo más guai es que está dentro de un búnker nuclear (creepy, pero súper interesante).

Según salgas coge el ascensor que está aladito y sube hacia el Bastion de Pescadores. Su nombre viene de que era ocupado por los pescadores de la ciudad durante la Edad Media y su misión era proteger las murallas (las cuáles tienen 7 torres que homenajean las 7 tribus fundadoras de Hungría). En su plaza verás la Iglesia de San Matías, que es una auténtica maravilla del neogótico y neorrománico. Nos flipó. Los violines sonando de fondo le daban ambientazo al sitio mientras iba cayendo el sol, y si sigues caminando por toda la muralla tendrás unas vistas del Parlamento (y de Pest en general) increíbles. Desde ahí puedes bajar caminando de nuevo para cruzar el puente, o puedes seguir paseando por Buda y cenarte algo. 

 

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Calle Zrínyi y Basílica de San Esteban de fondo

Pasear desde la Ópera de Budapest hasta la Basílica de San Esteban

Pasea por el centro, cerquita de la Ópera de Budapest, y después llegarás a la Basílica de San Esteban, la más grande la ciudad (y entra, que es bien bonita). No te olvides también de visitar el Parlamento (aunque es cierto que a nosotros no nos dio tiempo a entrar, pero nos quedamos con muchísimas ganas) y es que fue la obra más grande de su época y es, a día de hoy, el Parlamento más grande del mundo solo por detrás del de Rumanía y el de Argentina.

 

 

Pasea en barco (y de noche, of course) por el Danubio

Crucero por el Danubio. Qué pijo suena, ya. Pero es que, aunque el Parlamento de Budapest impresione desde cualquier ángulo posible de la ciudad (y a cualquier hora del día), cruzar a pocos metros y verlo completamente iluminado frente a ti en medio de la noche es un espectáculo. ¡No dejes de hacerlo! Pero cuidado con el barco que coges, porque aunque la ciudad es bien barateja, están los que te cobran una pasta por incluir espectáculo y cena (nos parece un poco timo) y los que vienen incluidos con los tours en autobús. Lo mejor es que, en cualquier hotel (o establecimiento de alguna de las compañías de autobuses turísticos que hay por la ciudad, que son bastantes) entres y preguntes por el viaje en barco. Vas a pagar mucho menos y además del crucero a cualquier hora del día, incluye rutas en los propios autobuses. 

 

 

 

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Bunch en Szimply

Comer&love – Bares y restaurantes para comer (y amar) en Budapest

La curiosidad se apoderaba de nuestros cuerpos cuando pensábamos en la cocina húngara. Sobre todo por el batiburrillo cultural que agitó el país por épocas. Y es que con la pasada de los turcos, los serbios, los rusos y Doña Carmen la de Perico, tienen una buena montada (el imperio Austro-Húngaro y los nuevos ingredientes que trajo América también la enriquecieron mucho). Tampoco nos engañemos, sabemos que en España se come mejor (no es complicado, ¡la verdad sea dicha!), pero un goulash a tiempo para calentar el alma entra que da gusto, ¿eh? Sí sí, te hablamos de ese delicioso platazo caldosito de carne y verduras tan contundente y picantón (a los húngaros les va la marcha, ya te lo adelantamos) que resucitaría hasta a un ejército de GOT. Atrás no se quedan el salami húngaro (o téliszalámi, elaborado con cerdo y un montón de especias) y esa obsesión por echar Paprika (su pimentón dulce) a cada plato. Una cocina bien fuertota pensada para soportar un frío de hielo. Pero tranquilo, no vamos a freírte solo a garitos tradicionales, que aquí se puede comer desde un guiso típico hasta el plato de brunch más colorista y modernete de la vida. Solo hay que patear mucho y tener los ojos (y las bocas) bien abiertos. ¿Estás preparado? Te contamos dónde desayunar, comer o cenar en Budapest 🙂

 

 

– DESAYUNAR Y BRUNCHEAR –

 

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Brunch en Szimply

Szimply: el brunch más famoso de la ciudad

Escondido en el patio interior de un edificio de viviendas está Szimply, uno de los locales con más fama para desayunar y brunchear a gusto. Tiene una buena baza, y es que Kontakt (un local de café de especialidad brutal que tienes que probar sí o sí, riquísimo) está justo en frente y funcionan como uno solo aunque sean distintos. Pillarte el café en este y comer en el otro es lo suyo. Szimply tiene los típicos platos instagramizables hasta la médula, de esos que te pones a fotografíar y detrás vienen 4 personas a hacerte fotos a ti con el plato (imagínate el percal). No sabemos con certeza si es donde mejor se come, pero en general todo nos gustó. Justo a su lado tienen una concept store genial para regalarte a ti mismo una tote bag de algún diseñador húngaro (bien bonicas) o un mapa ilustrado de la ciudad.

Károly körút 22

 

Cinnamon: ¡que vivan los platos de color y los benedictine!

Brunch, cake and coffee que dicen ellos. Cinnamon es un local bien mono de desayunos y brunch súper apetecible que se ubica en la parte menos turística de Buda (parece más un barrio residencial si lo comparamos con la grandiosidad de este lado del Danubio). Sus creadores son una pareja que decidió abrir un local en 2017  a modo ”sala” de desayunos donde los platos estuvieran siempre recién hechos y elaborados localmente. Su carta es bien variada. Podrás zamparte sándwiches, galletas, zumos, batidos, benedictinos, cruasanes… y las recetas son bien coloridas. Vamos, un pepinazo para tu instagram 😉

Csalogány u. 21

 

Törökméz: delicioso y non stop en Buda

En la colina de Rose en Buda encontrarás el restaurante Törökméz. Aquí también puedes venir a pegarte el desayuno padre, pero también a comer y cenar contundente. Bowls y más bowls (la modernez está a la orden del día) te están esperando en este local, donde podrás comer huevos rancheros, un sandwich cubano o un tazón de acai. Café arábica, zumos naturales y vinos húngaros. No se olvidan de la comida típica y ofrecen otros platos como las salchichas fritas que tanto comen por allá. Mola el precio y que no es muy turístico, sino que tiene un ambiente más bien local.

Margit utca 27

 

Lumen: el secreto (con terraza) mejor guardado de los locales

Lumen es la cafetería ‘’bareto’’ frecuentada por locales que nos encantó (y que te hemos chivado más arriba junto a otros cafés de especialidad). Es pequeña y no tienen mucha variedad de platos, pero van cambiando cada ‘x’ tiempo y todo está bastante rico. Los huevos con jamón y el bowl de fruta y yogur o el croissant de chocolate sencillos, pero deliciosos. Por no hablar de su terraza, súper tranquila cuando empieza el buen tiempo. Si prefieres darte un atracón con música en directo, te recomendamos que vayas a su otro local, que está muy cerquita. Ahí, dentro de un centro cultural, encontrarás su precioso patio de luces y plantas rebonico, un espacio que muchos utilizan como worplace y donde sí tienen carta y cocina. Conciertos, bailoteos, platos sabrosos (desayunos, almuerzos y comidas), cervezas artesanales y café. Hemos leído que el personal es un poco pasota, aunque por suerte a nosotros no nos tocó. 

Horánszky u. 5

 

¿Quieres más?

A la maison grand Desayunos y brunch muy Pinterest.

Massolit books&café Pequeña librería con rollazo. Libros, cafés y tartas (muchas tartas).

Kuglof Café, desayunos infinitos y cocina informal.

Cirkusz Café modernete con un brunch súper conocido en el centro de la ciudad. 

Stika Aires industriales, brazos tatuados y desayunos tardíos con vino y café. 

Zoska Cafetería de enormes ventanales y desayunos relajados.

 

– COMER Y CENAR EN BUDAPEST –

 

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Goulash, pepino y pato en Hungarikum Bisztro

Hungarikum Bisztro: comida tradicional de rechupete junto al Parlamento

Si visitas el Parlamento vas a salir de allí queriendo comerte hasta los cubiertos, así que camina y a pocos minutos (a 500 m, para ser exactos) te vas a encontrar con Hungarikum Bisztro. Este pequeño y tranquilo restaurante de comida tradicional húngara es ideal para iniciarte en el mundo del goulash (lo hacen riquísimo). Todos sus platos son súper caseros, están buenos y tienen un precio muy asequible. Otros de sus platos son el clásico pepino cortado en rodajas con crema agria de ajo, los ñoquis húngaros con crema agria y cubos de tocino tostado o la pierna de pato crujiente con patatas, cebolla y repollo asado. Tienen un menú por 15€, pero si prefieres elegir de la carta prueba su nudillo de cerdo con cebolla, patatas y pepinillos, todo al horno (hazlo por nosotros y cuéntanos qué tal, cuando fuimos ya no quedaba más y quisimos llorar). Olía a esto desde la calle y tenía un pintón. Acuérdate de reservar, nosotros no lo hicimos y sonó la flauta (son bastante amables y te buscan algún hueco, pero no te la juegues y llama con antelación).

Steindl Imre u. 13

 

Hadik / Szatyor: Dos espacios y una cocina

Aquí te vas a encontrar dos restaurantes en uno. El café Hadik es más clasicorro, y Szatyor (decoración muy guai) es bohemia y modernez a partes iguales. Ambos están en el mismo edificio, pero como amar es compartir, utilizan la misma cocina. Aquí vas a poder probar platos típicos de Hungría de los que ya te venimos hablando, como el goulash o la salchicha húngara casera (además de los clásicos entrantes como sopas y ensaladas). Si eres buen bebedor de cerveza estás de suerte: tienen una buena selección de cerveza artesana.

Bartók Béla út 36

 

Menza: el local de cocina tradicional que lo peta

Ahí en Liszt Ferenk (al lado del Oktogon) te vas a encontrar con Menza, otro de los pesos pesados si hablamos de relación amor-precio. Resulta que este local tan de moda en Budapest despacha comida tradicional e internacional a diestro y siniestro (con algún que otro intento innovador) a precios bastante ajustados. Zámpate un buen Ratatouille al estilo húngaro con huevos y chorizo o el estofado de ternera húngara con noodles caseros. 

Liszt Ferenc tér 2

 

 

 

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Street Food Karaván

Street Food Karaván: el patio buenrrollero del barrio judío

Paseando por el barrio judío (junto al ruinbar más famoso de Budapest, el Szimpla) hay un patio abierto a la calle con un cartel que reza Street Food Karaván. Lo que te vas a encontrar aquí es un espacio lleno de buen rollo, luces de colores y varias foodtrucks especializadas en cocina de todo tipo. Es un plan genial para venir en grupete de amigos y encaramarte a una de las mesas a beber cerveza (súper barata) y picar algo cuando apriete el hambre. Por ejemplo, un bocata de pulled pork, un crepe o un lángos (el famoso pan frito que hacen los húngaros -también típico en Austria, Rumanía, Serbia y Eslovaquia- con una masa de harina con levadura fresca a la que añaden queso, tomate y distintos toppings. El sitio nos recuerda un poquito al Matadero, pero en versión mini.

Kazinczy u. 18

 

Mazel Tov: el ruin pub para comilones (y cocina de Oriente Medio) de moda

Pues sí, amigo disfrutón. Mazel Tov es el local oficialmente de moda en Budapest. Su fórmula es bien sencilla: aires industriales en el clásico ruin pub (edificio en ruinas) inundado  de lucecitas, plantas colgantes, cocina rica y asequible. Quizá el moderneo le eleve los precios si lo comparamos con otros restaurantes de la ciudad (en cualquier caso, sigue sin ser caro). Por el día seguro que también es precioso, pero merece la pena ir sobre todo a cenar, que es cuando encienden todo ese jolgorio de luces y lo convierte en un lugar mágico. Su carta ofrece gastronomía de Oriente Medio. Recetas que van desde un sandwich de pastrami hasta un hummus con falafel o un clásico kayanás (receta griega de huevos rotos con tomate, queso feta y especias). También tiene una zona de copeteo por si solo te apetece entrar a tomarte algo (o alargar la cena hasta las mil). Nosotros no reservamos, pero si sois pocos el tiempo de espera no suele ser mucho.

Akácfa u. 47

 

Mak: la cocina creativa de Janos Mizsei

Mak es un restaurante con gastronomía de vanguardia en un ambiente informal y tranquilo. Su chef (24 años, ojo) es Janos Mizsei y ya ha recibido premios por un tubo (la Guía Michelín lleva la tira de años recomendando su local). Siempre intenta utilizar producto de temporada y mezclar de forma un poquito más innovadora los ingredientes y las diferentes texturas y sabores. ¿Su propuesta? Cocina húngara pero con ese toque internacional que hace que a casi todo el mundo le mole. Se ve que el tío se divierte un rato creando platos, así que es interesante hacer una visita por allá. Podrás probar platos como el pez caracol con alcachofa de Jerusalén y queso de oveja, el bacalao con apio y yema o las chuletas de cordero con ajo silvestre y pepino. La carta va cambiando, ¡y también ofrece distintos menús!

Vigyázó Ferenc u. 4

 

Házikó bisztro: de la granja a tu plato

Házikó bisztro es un local en el que dan mucha importancia a los productos de proximidad que decimos aquí. A que sepamos a qué agricultores va nuestro dinero, y a que nos enteremos bien qué nos estamos llevando al estómago. Por eso le dan mucho bombo a los ingredientes de sus platos, que son locales, sanos y según la temporada. Aquí puedes comer desde unos fideos caseros picantes con espinacas cremosas con queso hasta una crema, una mini hamburguesa o unas tostadas de aguacate. También tienen un buen porrón de dulces como tartas, tartaletas, vasos de granola y croissants para marcarte un desayuno como Dios manda.

En Pest Dembinszky Street 32
En Buda Bartók Béla Street 34

 

 

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¿Quieres más?

Montenegrói Gurman Carnaza a la parrilla y pan artesano.

Spinoza Comida casera húngara y judía con teatro y conciertos.

Vintage Garden Espacio cambiante y ‘cuqui’, cocina tradicional y postres molones.

Meatology Carne en todas sus formas y cervezas artesanas.

Leves Concepto informal y modernete de sopas para llevar.

Borze Cocina tradicional húngara reinventada y espacio de aires parisinos. 

Töltő Los bocatas de chorizo más originales (y especiados) de Budapest.

Retek Bistro Cuqui sitio a morir con cocina tradicional húngara.

Kiskakukk Restaurant Cero moderneo, solo cocina tradicional desde 1913.

Kadar Etkezde Cocina tradicional deliciosa y un menú judío los sábados muy popular.

Ramazuri Bistronomy Cocina creativa en el Bastion de Pescadores. 

Stannd25 Cocina húngara freestyle en un mercado de abastos.

Hilda Local mono, platos de parrilla y buenos desayunos.

Koleves Vendeglo Rincón al aire libre de cocina rica y precios asequibles.

Strudel House Strudels de todo lo que te puedas imaginar.

Jonas Craft Beer House Hamburguesa deliciosa y cervezas artesanales en una terraza.

Frici Papa Cocina tradicional a más no poder y a precios de risa.

 

 

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Graffiti nocturno

Salir&love

Salir en Budapest tiene la misma magia que remolonear de día en cualquier pub. Claramente los ruin bars (los famosos bares decorados ”a muerte” dentro de edificios en ruinas) son los reyes indiscutibles de la fiesta. Espacios con mucho rollo, buen ambiente y jolgorio casi a cualquier hora del día. Los hay con terraza, con sala de conciertos y con 50 graffitis. Un ‘sí o sí’ en toda regla que no debe faltar en tu viaje a la ciudad Húngara, y es que además de ofrecer cenas y copeteo, algunos tienen otras actividades como exposiciones de arte. Te dejamos unos cuantos para que entres y lo flipes un poquito (y también algún que otro local diferente en el que tomarte unas copichuelas antes de volver a la madriguera). ¡Vamos con ello!

 

Szimpla Kert Elegido como uno de los mejores bares del mundo, y cuando entres entenderás por qué. Szimpla es un ruin bar dividido en tres plantas y luces para provocar verdaderos ataques epilépticos, pero mola mucho, no te asustes 😉 Psicodélico y con un súper programa de actividades culturales que van desde conciertos de pop y jazz, hasta sesiones electro. Tiene diferentes salas y barras a tutti donde pedirte un vino, un mojito o unas birras (cada barra tiene su oferta, claro). Un pepinazo, vamos. ¡Muy recomendable!

Fogasház Ruin bar con una gran oferta cultural de eventos, workshops, exhibiciones, teatro y fiestones con todo tipo de música.

Doboz Una especie de ruin bar un poco más high level. Con gran cantidad de bebida para elegir y distintas salas que puedes encontrar si vas recorriendo el edificio.

Dürer Kert Este espacio es cervezas toda la tarde entre amigos hasta que te dan las mil, es una agenda de conciertos brutal y un jardín donde bailar hasta que te canses.

Anker’t A pocos pasos de la avenida Andrassy y del barrio judío está este garito con dos patios y algunos de los mejores DJ’s underground de la ciudad. Por el día hay veladas de poesía y organizan mensualmente mercados de flores y comida vegana, pero aquí lo importante es que por la noche se transforma y te ofrece un momentazo copeteo y con ese ambiente juerguil que tanto nos gusta a todos (sí sí, a ti también).

Gozsdu Udvar Se trata de una galería de siete edificios que conecta dos calles muy céntricas. En él han empezado a nacer bares y restaurantes y se han ido llenando los pisos de vida (pero vida las 24 horas). Ahora puedes alojarte, comer y vivir la noche/fiesta de Budapest a tope.

For Sale Pub Este otro ruin bar está muy cerquita del Mercado Central de Budapest y te va a llamar la atención incluso antes de entrar. Y es que desde fuera se pueden ver cientos de miles de servilletas con mensajes colgando de todo su techo (da el cante, créeme).  Aquí te inflan a cacahuetes con solo pedir una copa.

360 Bar Atardeceres infinitos con copa en mano y un skyline de aúpa de la ciudad (y la música en directo que no falte).

Leo Rooftop Bar Cócteles con vistas de Pest en lo alto de Buda. Perfecto para ponerse uno un poquito a tono mientras ve atardecer y charla y charla sin parar. Ofrecen carta con picoteo, pero casi mejor le damos al mojito 😉

Opus Jazz Pub Garitazo donde los haya con una súper agenda de conciertos de jazz con los artistas más molones de la escxena húngara y europea. Muy buen plan para tomarte unas copas más tranquis con buena música de fondo. Y sí, aquí también hay buen picoteo, ¡por si te entra el hambre con tanto bebercio!

 

Dormir&love

Budapest tiene una calidad de vida buena en cuanto a precios (bastante ajustados), por lo que casi nunca encontrarás opciones ‘malísimas’. Lo que nosotros te recomendamos (y especialmente en esta ciudad) es recurrir a Airbnb. Son muy baratos y están genial. No te asustes si por dentro son monos y por fuera da miedo entrar al portal: Budapest es una ciudad básicamente en ruinas y es muy fácil que el sitio en el que te alojes sea de ese palo. Si prefieres un hotel, tras investigar un poquito y recibir recomendaciones, nos moló cómo respira el Hotel Rum Budapest (tiene un aire bastante cool y minimalista que apunta bien). Elijas lo que elijas, hay barrios más recomendables que otros. Como te hemos contado en salir&love, los apartamentos de Gozsdu Udvar están genial si visitas Budapest con la idea de vivir la ciudad de noche. Nosotros estuvimos en un Airbnb junto a la estación de autobús de Kalvin Ter y fue una gozada, y es que estaba súper céntrico (junto al barrio judío), tenía sitios de locales – cero turísticos- en sus calles que nos encantaron, y estaba muy bien conectado con el tram. En general, las mejores zonas para alojarte son el Distrito I (Varnegyed) en la parte de Buda, el Distrito V (Belváros y Lipótváros, los más céntricos), el distrito VI (Terézváros, con muy buen ambiente), y el VII (Erzsebetvaros).

 

Esperamos que te haya gustado nuestra guía para comer y amar en Budapest. No te olvides de dejarnos en los comentarios si has visitado alguno de los sitios que te recomendamos 😉 Te dejamos un mapa para que tengas todo a mano!

 

 


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  1. Avatar
    Szilvia

    19 junio

    Hola chicos, gracias por este post, es muy completo!
    Soy húngara que lleva ya mucho tiempo viviendo en Madrid, pero nunca me he desconectado ni de mi ciudad natal, ni de su gastronomía. Como ha salido en vuestra lista una referencia a la maison grande, me gustaría comentar mi experiencia. He ido 2 veces; el trato recibido por la primera visita normal, tirando a regular, la segunda vez; lamentable. Llamé al encargado para comentarle la incidencia que tuvimos, y éste simplemente me ha colgado el teléfono. Mis amigos han tenido experiencias similares. El trato forma parte de la experiencia y si es mala, no compensa la visita. Hay sitios mucho mejores para desayunar, o de brunch en Budapest. Espero que no pase lo mismo a ningún eat&lovers.

    • Equipo eat&love
      Equipo eat&love

      19 junio

      Gracias por compartir tu experiencia Szilvia!

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