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Guía disfrutona para comer & amar en Mallorca

Guía disfrutona para comer & amar en Mallorca

Mallorca. Nos lo dijo Pérez (“que vino encantado de todas las cosas que vio por allí”, ya lo cantó Karina), y allá que nos fuimos con la maleta y la chancleta a pasar un veranito ‘typical Spanish’ y en familia con nuestra bebota. Dos semanas que nos dieron para recorrer la isla saltando de cala en cala y de pueblo en pueblo dentro y fuera de la ruta turística. Y, por supuesto, para comer más arroces de los que podemos recordar, cantidades indecentes de sobrasada y entregarnos al ‘chiringuiteo’ playero, sangría en mano (que en Madrid no hay playa, vaya, vaya). Te contamos qué ver y dónde comer en Mallorca, (también con bebés y niños) en nuestra guía de viaje de la isla. ¡Despegamos!

P.D. ¡No te pierdas el mapa al final del post para encontrar nuestras recomendaciones fácilmente!

Guía de viaje comer Mallorca

Nos alojamos en el interior de Mallorca (Petra) en una típica casa mallorquina de piedra con piscina (Can Roca). ¡Haz clic para verla!

 

/Ver&Love

¿Qué hacer en Mallorca? Lo de aparcar la toalla en alguna cala de aguas turquesas seguro que ya te lo sabes, así que en nuestra guía de Mallorca vamos a intentar ir un poquito más allá (luego hablamos de las mejores calas y playas de la isla). Mallorca es el paraíso turístico español, pero conserva intacta su esencia mediterránea. Descubrir la belleza salvaje de la Tramuntana; adentrarse en el interior para conocer sus bonitos pueblos de piedra o regalarse una experiencia ‘foodie’ top en clave autóctona son solo algunas de las cosas que te recomendamos hacer en la isla bonita. ¡Sigue leyendo!

Pasar un día en Palma

Palma de Mallorca es una ciudad preciosa que tiene muchísimo que ofrecer. Así que haznos caso y aparca las ganas de salir corriendo a plantar el pandero en una cala porque merece la pena dedicar al menos un día a conocer la capital balear. Empieza tachando del check list la obligada visita a su espectacular catedral gótica (con detalles de Gaudí y de Barceló). Sigue conociendo su encantador casco antiguo y sus patios renacentistas, los jardines del Bisbe y el barrio judío (merece la pena pararse en sus baños árabes). Imprescindible un paseito por el paseo marítimo hasta el barrio de Portixol para comer un pescado, marisco o arroz en la terraza del restaurante Ola de Mar. Si hay tiempo echa un vistazo a Santa Catalina (barrio más modernete) y come en algunos de sus restaurantes internacionales de moda, como Duke o Sumaq.

 

Guía de viaje comer Mallorca

Una de las floridas calles de Valldemossa, Mallorca

Descubrir la belleza salvaje de la Tramuntana (y coleccionar fotos ‘instagrameables’ en sus pueblos de postal).

Adentrarse en la sierra de la Tramuntana en coche es una aventura que hay que vivir sí o sí si quieres volver a casa con una auténtica experiencia de Mallorca en la maleta. Hay más de una forma de recorrer la Tramuntana. Puedes hacerlo en coche desde Pollença hasta Andratx: tienes la opción ‘cabra’ (añadiendo un recorrido por la infartante carretera de Sa Calobra -una de las más difíciles del mundo con su famosa curva de 360º-) y la de la gente “normal” (que también tiene unas vistas muy bonitas, oye). Otra posibilidad es hacerlo andando: hay un montón de rutas de senderismo e incluso puedes recorrerla de cabo a rabo durante varios días por el camino de “Pedra en Sec” (hay varios refugios a lo largo de la ruta para hacer noche). Sea cual sea la opción que escojas lo que está claro es que tienes que parar en los pueblos de postal (o de “muro de Instagram”, que viene a ser lo mismo) de casitas de piedra y ventanas de color pastel colgados de la montaña. Te chivamos cuáles son nuestros pueblos favoritos en la Tramuntana:

Pollença. Un pueblo justo al borde de la Tramuntana con muchísima vida: tiene bonitas plazas y unas espectaculares (y muy fotogénicas) escaleras a su Calvario (¿te atreves a subirlas todas?). Se come bien en la terraza del restaurante Q11 con vistas a la Plaza Mayor).

Fornalutx. Es uno de los pueblos de la Tramuntana que más enamora a los turistas, y es por algo. Preciosas casas de piedra, callejuelas estrechas desbordantes de flores y encanto mediterráneo son algunos de los atractivos de este pueblito que podría pasar por provenzal. De postre puedes hacer un tour en coche por la carretera que va a Soller bajando por el valle: disfrutarás de un paisaje mediterráneo de limoneros, casitas y huertos de película.

Puerto de Soller. Puerto turístico abrigado entre montañas. Puedes llegar en tranvía desde el mismo Soller. ¡No te olvides de parar a comer comer unas gambas autóctonas!

Deià. Colgado en una ladera de postal, este bohemio pueblo en el que vivió el escritor Robert Graves es uno de los más famosos de la Tramuntana. La llegada por carretera es simplemente alucinante.

Sa Foradada. Vale, nos has pillado: Sa Foradada no es ningún pueblo. Pero chico, en algún sitio teníamos que destacar este espectacular mirador (y ‘spot instagrameable’) desde el que vas a poder ver una preciosa península con un puente natural en roca. Además, puedes aprovechar para tomarte una cerve con las vistas en la bonita terraza que hay junto al mirador o visitar una preciosa possesió mallorquina del siglo XVII, Son Marroig, también con vistas.

Valldemossa. No nos olvidamos del lugar que más ‘likes’ conquista de toda la Tramuntana: Valldemossa. Hogar de Chopin y su pareja durante un tiempo, este pueblo lleno de flores enamora a todos los que lo visitan. No olvides pasarte a ver su bellísima Cartuja.

Banyalbufar. Los turistas suelen saltarse este pueblo de origen árabe. Una pena (o una suerte, según se mire): es uno de los más bonitos y auténticos de la Tramuntana. Fundado por los árabes, aún se ve su huella en el sistema de cultivos en terrazas, albercas y regadíos, ¡te va a encantar!

 

Conocer la isla desde el Mediterráneo (en un barco solo para tí)

Si quieres vivir una experiencia mediterránea de anuncio de esas que dan mucha envidia mala tienes que conocer Mallorca desde su elemento: el mar. Hay muchas opciones para hacerlo: la elección dependerá de los euros que te quieras dejar en la aventura. Para mortales de a pie hay dos experiencias que merecen mucho la pena: una es alquilar un llaüt (embarcación tradicional mallorquina) y recorrer la costa parando a darte un chapuzón en alguna cala de aguas turquesas de esas a las que solo pueden acceder esos seres de otro Universo que tienen el privilegio indecente de tener un barco (nosotros alquilamos un barco con patrón medio día con Blauxell en Port de Pollença, que también te da la opción de hacerlo un día completo, ¡o incluso dos días y una noche!). La otra es alquilar una embarcación sin titulación y lanzarte tú mismo a surcar el Mediterráneo, ¿pinta bien, no?

 

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Caló des Moro es una cala espectacular. Eso sí, ¡no apta para bebés o nenes pequeños! Después de hacernos la foto nos tocó dar la vuelta : (

Descubrir las calas y playas más bonitas de Mallorca (sí, también con bebés)

Que a Mallorca se va a “calear” es un hecho. Y, si no, que se lo digan a los párkings (petados always) de sus playas. En los tiempos de Google e Instagram encontrar una calita secreta es casi un milagro (más aún si viajas -como lo hicimos nosotros- con una bebota y no te puedes permitir el lujo de despeñarte por algún barranco para llegar a ella). Sea como sea, sigue habiendo opciones para gozar de un día de sol y playa en la isla. Te chivamos cuáles son nuestras playas y calas favoritas en Mallorca (con sugerencias especiales para papis en apuros):

Caló des Moro y s’Almunia (sureste): Dos calas salvajes en un entorno espectacular en las que te vas a pegar unos baños memorables. Son de difícil acceso, especialmente Caló des Moro (cuando nosotros llegamos allí, además, no había ni una pizca de arena). Perfecta para ir en pareja o con amigos, pero no apta para familias con niños muy pequeños o bebés (véanse estos dos mendas, que nos tuvimos que quedar con las ganas).

Cala Pi (sur): Una calita entre acantilados que es casi un puerto natural. ‘Likes’ en Instagram asegurados. De nuevo, no apta para papás y pitufos.

Es Trenc (sur de Mallorca): Gran playa muy familiar con pinares y aguas cristalinas. ¿Lo mejor? Zamparse un buen arroz en el chiringuito 5 Illes (¡no olvides reservar con antelación!).

Cala Sa Nau (este): Una de nuestras favoritas del viaje para visitar con bebés o niños. Pequeña cala entre pinares con un chiringuito súper cuco perfecto para rematar el día picando algo. El mar aquí parece una piscina. Acceso fácil y a tiro de piedra del párking.

Playa S’amarador (sureste): Una preciosa y grande playa virgen de arena en el Parque natural de Mondragó, rodeada solo de pinares. Acceso facilísimo. Perfecta para niños.

Cala des Coll Baix (norte): Una cala salvaje rodeada de acantilados. Ojo con la bajada: solo se llega andando o en barco. No recomendada para familias.

Cala Mesquida (noreste): Una parte está ocupada por hoteles, pero aún así esta enorme playa-cala con arena fina, dunas salvajes y aguas turquesa transparentes como el cristal es preciosa. Si no te asusta ver algún que otro culete te recomendamos que camines un poco y te instales al final de la playa: la zona es semi-nudista, pero muchísimo más tranquila.

Cala Torta (noreste): Una cala agreste y salvaje a la que solo se llega por pista de tierra, situada dentro del parque natural del Llevant.

Cala Agulla y Cala Moltó (noreste): Cala Agulla es preciosa, pero siempre está hasta la bola. La buena noticia es que a solo unos pasos de allí está cala Moltó, una piscina natural paradisíaca de aguas increíblemente turquesas y con muy poquitos visitantes. Aquí nos pegamos el chapuzón de despedida del verano y fue memorable.

Portals Vells y Cala del Mago (suroeste): Preciosas calas salvajes a un paso de la locura turística de Magaluf (¡quién lo diría!).

Playa de Muro (norte): Playa de Muro no tiene nada que envidiar a las playas más turísticas del Caribe. Aguas súper turquesas y calmadas y un arenal infinito con zonas plagadas de hoteles y otras vírgenes llenas de encantadores pinares (y aún más encantadoras sombras): es perfecta para visitar en familia. Además, ya que estás por allí puedes pasarte por la cercana Albufera si quieres pasear entre juncos y lagunas y observar aves de todo tipo. Los foodies también estáis de buena suerte: puedes comer un arrocito o una fideuá con los pies en la arena y mirando al mar en Can Gavella o en el cercano Ponderosa Beach -al final de la playa al lado de Can Picafort-. Como siempre, haz los deberes y reserva, ¡que hay tortas!

 

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Fabio y Lana paseando por Pollença

Ir de mercado a un pueblo bonito

Si eres un adicto a los mercados con encanto en Mallorca vas a disfrutar como un niño. Algunos pueblitos organizan unos mercados semanales bonitísimos que te encantarán si vas a la caza de preciosas cerámicas, vestidos isleños de aires bohemios, artesanía o, por qué no, a llenar la cesta de la compra de maravillosos productos locales. Te chivamos cuáles son los mercados con  encanto más famosos de Mallorca:

 

Pollença (domingos por la mañana)

Inca (jueves por la mañana)

Santa María (domingos por la mañana)

Sineu (miércoles por la mañana)

Santanyí (miércoles y sábados por la mañana)

 

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Monumento con vistas al mar en Son Marroig

Visitar una “possessió” tradicional mallorquina

Un plan poco trillado y muy pintón para hacer en Mallorca es visitar una posesión. Las posesiones son algo así como pazos gallegos, pero a la mallorquina: imponentes construcciones históricas con espectaculares fincas, muy recurrentes para celebrar bodorrios por todo lo alto. Las más conocidas son las de Raixa, Es Calderers, Alfabia, Sollerich o La Granja de Esporles (que encantará a los peques con sus animales). Nosotros visitamos una menos popular pero con unas vistas alucinantes al mar: Son Marroig, en la Tramuntana.

Ir de cuevas

Si visitaste Mallorca cuando eras peque, como hicimos muchos con nuestras familias, seguro que no te perdiste la mítica visita a las cuevas del Drach de Porto Cristo. Pues bien, las cuevas siguen ahí, igual de espectaculares (y masificadas) que siempre: con sus 2,5 km de longitud y su bonito lago subterráneo -que puedes navegar en un bote-. Si las hordas de gente no te asustan, es un planazo para hacer en familia. Ah, y si quieres un (poco) menos de masificación, las cuevas de Artá también son una buena alternativa.

Un poco de Historia: castillos medievales y talaiots

Mallorca no son solo pueblos de ensueño y calas: hay mucha Historia en esta isla. Un plan perfecto con peques con vocación de Indiana Jones es lanzarte a “asaltar” sus preciosos castillos, que vieron infinidad de luchas frente a corsarios, entre reinos peninsulares, contra invasores turcos y sarracenos… Algunos de los más famosos son el original castillo gótico de Bellver, al lado de Mallorca, o el de Capdepera, realmente chulo, pero hay otros poco conocidos (y menos frecuentados) que te sorprenderán con su romántica ubicación en escarpados riscos mediterráneos, su ajetreada historia y sus vistas, como el de Santueri o el de Alaró.

Y si quieres volver todavía más atrás en el tiempo, puedes también visitar algunos poblados talayóticos, con restos monumentales de los misteriosos pobladores ancestrales de Mallorca, e imaginar cómo sería la vida en el siglo X antes de Cristo. Dos de los más conocidos son Ses Païsses y Capocorb Vell.

Visitar el cabo Formentor

Vale, no es el plan más original del mundo, lo reconocemos. Pero el cap Formentor es a Mallorca lo que el cabo Peñas a a Asturias: imprescindible, vamos. Sube por una carretera serpenteante que llega hasta al faro (ojo que en verano hay que ir en bus) y, para gozar con unas vistas alucinantes, para en el mirador de Es Colomer (si te animas, desvíate hasta la Atalaya de Albercutx, todavía más arriba). Si quieres un chapuzón, también puedes pasar en la preciosa playa de Formentor. Y si no tienes ganas de recorrer una serpenteante carretera también puedes rodearlo en barco: alquila un llaut en Puerto Pollença para recorrer su costa mientras admiras la megamansión de Sa Fortalesa y llegas a calitas inaccesibles del cabo como cala Murta o En Gossalba.

/Comer&love

Viajar y comer son dos verbos que por aquí conjugamos siempre juntos. Mallorca está que se sale: los disfrutones vais a encontrar un montón de sitios en los que darle un gustazo a vuestras papilas gustativas (a precios incluso más altos que en Madrid, eso sí: la capacidad adquisitiva alemana no perdona). Desde chiringuitos playeros con rollete hasta restaurantes top con menú degustación pasando por propuestas autóctonas divertidas y modernillas, estas son nuestras recomendaciones foodies (fuera de Palma) para comer y amar en Mallorca.

Ca Na Toneta (Caimari): Restaurante de autor pero informal de aires neorurales especializado en ofrecer un menú degustación de cocina payesa creativa preparado con los mejores productos de la huerta y el campo mallorquín. Menús desde 48 €.

Daica (Llubí): Restaurante de alta cocina mallorquina en un hotel rural, muy basado en productos ecológicos de la tierra. Menús desde 45 €.

Brut (Llubí): Una moderna barra en un local de aires industriales en la que probar una experiencia de maridaje de un menú de autor basado en sabores sorprendentes y productos locales y de temporada con cervezas artesanas. Menús desde 60 €.

Cases de Son Barbassa (Capdepera): Restaurante en un agroturismo idílico que ofrece cocina mediterránea, de su finca o del mercado (45-50 € a la carta).

365 Son Brull (Pollença): Este agroturismo, uno de los más lujosos de Mallorca, también ofrece menús degustación o a la carta con platos de autor basados en los mejores productos de cercanía del mar o de la tierra, muchos de ellos procedentes de su propia finca. Menús a partir de 70 €.

Sa Llotja (Portocolom). Cocina con el mejor producto marítimo (y carne que tampoco falte, en Mallorca no perdonan), con vistas al puerto de Portocolom. 45-50 € a la carta.

Can Gavella (Can Picafort). Buenos arroces y fideuás en uno de los chiringuitos más chulos de la isla, en el que podrás comer con los pies en la arena. 30-35 € a la carta.

Los Patos (Platja de Muro). Restaurante campestre con terraza en el que podrás comer arroces y descubrir algunos de los platos más míticos de la gastronomía mallorquina, como frito mallorquín, manitas de cerdo, tumbet, cochinillo asado o incluso anguilas de la Albufera con fideos. 30-35 € a la carta.

5 illes (Platja de S’Estany). Entre Es Trenc y Colonia Sant Jordi no te puedes perder este precioso chiringuito, de aires chic pero informales, en el que sirven algunos de los mejores arroces de la isla. Ojo al de secreto ibérico y sobrasada, gocho pero vicioso.

Es Celler de Petra (Petra). Una bodega añeja especializada en los platos más contundentes de la cocina mallorquina, sin florituras

Bistró del Jardín (Playa de Alcudia). Cocina mallorquina con toques de autor en la propuesta asequible de la cocinera con estrella Michelin Maca de Castro (40-45 € a la carta).

Sa Romana (Alcudia). En las afueras de Alcudia y enfrente de las ruinas de Polentia encontrarás esta agradable casa decorada al estilo de una villa romana (en sus suelos podrás ver restos de cimientos de la antigua ciudad) en la que probar auténticos y sabrosos platos italianos de pasta casera de la mano de su agradable chef (30-35 € a la carta).

Bens d’Avall (Soller). Simplemente el restaurante con terraza más espectacular de Mallorca, con vistas a la Tramuntana y al mar. Si puedes comer aquí no te lo pierdas. Además de las vistas, disfrutarás de un menú (o carta) basada en platos de cocina tradicional mallorquina renovada preparados con el producto más top (menús a partir de 75 €).

Mapa de Mallorca by eat&love



  1. Avatar
    Michel

    17 septiembre

    Llevo muchos años visitando Mallorca porque tengo familia afincada en la isla en la zona noreste, concretamente en Artà y Capdepera, y reconozco me ha encantado vuestra selección de sitios culturales, naturales y gastronómicos (algunos ya me eran conocidos pero otros totalmente nuevos y con ganas de conocerlos gracias a vosotros). Por si volvéis en alguna otra ocasión por la zona os recomiendo muchísimo visitar un restaurante nuevo en Capdepera que se llama Cova negra que está dentro del preciosísimo Hotel Creu de Tau y cuyo cocinero es Pablo Tamarit. Hotel y restaurante totalmente recomendables.

    • Equipo eat&love
      Equipo eat&love

      25 septiembre

      Qué bien Michel, nos alegramos de que te haya gustado la guía, y nos apuntamos el restaurante que recomiendas para la próxima visita, pintaza!

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